Durante años, el Reactive Strength Index (RSI) se utilizó como métrica estándar para evaluar la capacidad reactiva y el uso del ciclo de estiramiento-acortamiento (SSC). Sin embargo, su formulación presenta limitaciones mecánicas y conceptuales que pueden distorsionar la interpretación del rendimiento. En este artículo se propone una revisión crítica del RSI desde una perspectiva epistemológica y biomecánica, introduciendo el Dynamic Rebound Index (DRI) como un proxy más sensible y físicamente coherente. A través de simulaciones realistas y análisis comparativos, se muestra cómo la elección de la métrica no es un detalle estadístico, sino una decisión que puede modificar la narrativa del rendimiento, el feedback técnico y la toma de decisiones en el entrenamiento.
