Durante años, el Reactive Strength Index (RSI) se utilizó como métrica estándar para evaluar la capacidad reactiva y el uso del ciclo de estiramiento-acortamiento (SSC). Sin embargo, su formulación presenta limitaciones mecánicas y conceptuales que pueden distorsionar la interpretación del rendimiento. En este artículo se propone una revisión crítica del RSI desde una perspectiva epistemológica y biomecánica, introduciendo el Dynamic Rebound Index (DRI) como un proxy más sensible y físicamente coherente. A través de simulaciones realistas y análisis comparativos, se muestra cómo la elección de la métrica no es un detalle estadístico, sino una decisión que puede modificar la narrativa del rendimiento, el feedback técnico y la toma de decisiones en el entrenamiento.
Un sistema de gestión de atletas: la pieza que faltaba para escalar el VBT
Durante años, el principal obstáculo para implementar el entrenamiento basado en velocidad (VBT) parecía ser el acceso al hardware. Pero hoy, con iPhones, Apple Watch y encoders a precios accesibles, la verdadera barrera ya no es medir la velocidad… sino gestionar los datos de manera eficiente.
A diferencia del mundo del ciclismo —donde la potencia se integra automáticamente a plataformas como TrainingPeaks o Intervals.icu—, en el VBT todavía falta un ecosistema que conecte atletas, entrenadores y dispositivos sin fricción.
En este artículo exploramos por qué el futuro del VBT depende menos del hardware y más de los sistemas que ordenan, sincronizan y permiten usar esos datos en tiempo real. Y cómo herramientas como Spleeft están empezando a cerrar esa brecha, ofreciendo un AMS que hace posible lo que al VBT le faltaba desde hace años: conectividad, automatización y escalabilidad.
Del legado soviético de Yuri Verkhoshansky al enfoque práctico de Gilles Cometti y la evolución moderna del French Contrast Method, estos modelos comparten un mismo principio: la potenciación post-activación (PAP) como puente entre fuerza y velocidad. Cada uno organiza y dosifica la relación entre cargas pesadas y gestos explosivos de forma distinta, adaptándose a contextos, recursos y fases del calendario competitivo.
En este artículo exploramos su origen, fundamentos fisiológicos, estructura, ventajas, limitaciones y cómo elegir el método adecuado según el nivel del atleta y el objetivo de entrenamiento.
La Velocidad Aeróbica Máxima (VAM) puede servir como referencia en evaluaciones iniciales o tareas extensivas, pero su peso en la planificación de fútbol, rugby y otros deportes de conjunto es muy limitado. En el alto rendimiento, donde el tiempo y los recursos son escasos, el foco debe estar en las capacidades que impactan directamente en el juego real.
En los últimos años, la neurociencia aplicada al deporte ha ganado protagonismo… y también marketing. Tecnologías como NeuroTracker, Fitlight o Blazepod prometen mejorar la toma de decisiones, la atención y la velocidad de reacción. Sin embargo, gran parte de estos dispositivos operan en contextos artificiales, con mejoras que no se trasladan al juego real.
En este artículo analizamos la evidencia científica, explicamos por qué muchas de estas propuestas fallan desde la teoría del aprendizaje motor, y presentamos un checklist crítico para evaluar si una herramienta “neuro” tiene valor real o es solo otra moda cara.
El entrenamiento basado en la velocidad (VBT) promete precisión individual, feedback en tiempo real y monitoreo de fatiga. Pero en el contexto real de los deportes de equipo —con tiempos acotados, recursos limitados y necesidad de fluidez operativa— aplicar el modelo clásico puede volverse poco viable. Este artículo propone una versión adaptada y funcional del VBT, centrada en saltos con carga, como herramienta específica para entrenar potencia.
A partir de modelos validados y heurísticas prácticas, se redefine el 1RM en gestos balísticos utilizando referencias como la velocidad pico (~1,4 m/s) y se establece una zona óptima de potencia alrededor de los 2,0 m/s, con criterios simples de volumen, corte por pérdida de velocidad y progresión autorregulada.
¿El resultado? Un enfoque que equilibra ciencia y practicidad, ideal para integrar VBT de forma segura, eficiente y sin complejidad innecesaria. Una forma robusta de entrenar potencia, incluso cuando el laboratorio queda lejos y el cronómetro corre.
En deportes donde la explosividad define el rendimiento, los lanzamientos son el equivalente del tren superior a los saltos del tren inferior: acciones balísticas que combinan velocidad, coordinación y aprovechamiento del ciclo estiramiento-acortamiento. Pero a diferencia de los saltos, el trabajo con lanzamientos suele carecer de estructura.
Este modelo propone una clasificación funcional (extensivo, intensivo, reactivo) y una progresión basada en complejidad postural y velocidad de ejecución, inspirada en los patrones del atletismo y enriquecida con variantes prácticas como slingshots, scoops o tosses. Al integrarlos dentro del microciclo según la intensidad del día, los lanzamientos dejan de ser “ejercicios sueltos” y se transforman en un recurso potente, sistemático y adaptable, útil para cualquier disciplina que requiera transferir fuerza en forma de velocidad.
Una herramienta simple pero robusta para entrenar con intención, dosificar con criterio y potenciar lo que realmente importa: la acción específica del juego.
El rendimiento de un salto no depende solo de la curva fuerza-tiempo. Factores como la fisiología del atleta, la carga externa y el contexto ambiental influyen en cómo se expresa la fuerza en competencia. El verdadero desafío está en decidir cuándo reforzar cualidades dominantes y cuándo desarrollar nuevas capacidades, combinando datos científicos con el arte de interpretar y programar en función del juego real.
La selección de ejercicios para hipertrofia ha pasado de basarse en niveles de activación EMG a apoyarse en criterios biomecánicos y evidencia científica reciente. Estudios actuales muestran que la longitud inicial del músculo durante el entrenamiento influye en el crecimiento de distintas regiones musculares, un fenómeno conocido como hipertrofia regional.
En este artículo exploramos cómo la posición inicial (más estirada o más contraída) puede impactar en el desarrollo muscular, qué dice la investigación más reciente y cómo aplicar estos hallazgos en la planificación de fuerza para optimizar resultados.
El entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) ha pasado de ser una estrategia de alto rendimiento a convertirse en una opción segura y eficaz para la prevención secundaria y la rehabilitación de pacientes con enfermedades cardiovasculares. Investigaciones recientes muestran que, bien planificado y supervisado, el HIIT puede superar al ejercicio aeróbico continuo moderado en mejoras de VO₂max, función vascular, capacidad aeróbica y calidad de vida.
En este artículo exploramos la evidencia científica más reciente, los mecanismos fisiológicos que explican sus beneficios y las claves para implementarlo de forma segura y personalizada en pacientes cardíacos.









