El entrenamiento infanto-juvenil plantea un debate clave: ¿comenzar antes garantiza mejores resultados? La especialización temprana —dedicación intensiva a un solo deporte desde edades cortas— puede ofrecer un rendimiento precoz, pero también conlleva riesgos como agotamiento, lesiones por sobreuso y menor desarrollo multilateral. La evidencia sugiere que el monitoreo, la variabilidad de estímulos y la progresión adecuada son esenciales para proteger la salud y el futuro deportivo de niños y adolescentes.
