RPE y velocidad: dos aliados para controlar la intensidad en fuerza
Las escalas de percepción subjetiva del esfuerzo (RPE) se han consolidado como herramientas válidas, prácticas y de bajo costo para estimar y controlar la intensidad en los principales ejercicios de fuerza. La evidencia muestra una fuerte relación inversa entre el RPE y la velocidad de ejecución, lo que permite utilizarlas tanto para estimar el 1RM como para monitorizar fluctuaciones de rendimiento.
Eso sí: su fiabilidad aumenta en atletas con experiencia y tras un período de familiarización, siendo más precisas a intensidades medias y altas. Integrar el RPE con mediciones de velocidad potencia la programación y seguimiento del entrenamiento, incluso en grupos numerosos, sin depender siempre de tecnología costosa.
Máscaras de hipoxia: ¿realidad o marketing?
A pesar de que se promocionan como un “simulador de altura” capaz de mejorar el VO₂máx, la capacidad pulmonar y el rendimiento, la evidencia científica muestra otra cosa: estas máscaras no generan hipoxia real, no modifican la presión parcial de oxígeno y no provocan las adaptaciones hematológicas que se logran entrenando en altura.
En la práctica, funcionan como un dispositivo de entrenamiento de músculos respiratorios, pero con riesgos: reducen la intensidad de la sesión, alteran el patrón respiratorio y pueden inducir adaptaciones contraproducentes para deportes explosivos como el boxeo o las MMA.
Si el objetivo es obtener los beneficios de la altitud, la única estrategia efectiva sigue siendo la exposición crónica y controlada a ella, combinada con entrenamientos de alta calidad en el llano.
¿Sabés cómo determinar los verdaderos requerimientos de fuerza en cada deporte?
La clave está en comprender la correspondencia dinámica: un principio que conecta los medios de entrenamiento con las demandas reales de la competencia.
En este artículo desglosamos:
• Cómo analizar los gestos y patrones de movimiento para identificar las manifestaciones de fuerza más relevantes.
• Qué criterios biomecánicos, energéticos y técnicos priorizar para que tus ejercicios tengan transferencia real al rendimiento.
• Ejemplos aplicados (como el salto de longitud) para entender la relación entre amplitud, dirección del movimiento, dinámica del esfuerzo, ritmo y régimen muscular.
Un enfoque práctico y respaldado por la ciencia para diseñar programas de fuerza que no solo mejoren el gimnasio, sino que potencien el rendimiento en el campo de juego.
Entrenamiento tradicional vs. entrenamiento oclusivo: dos caminos hacia la hipertrofia
Mientras el entrenamiento tradicional se apoya en altas cargas para generar estrés mecánico y estimular la síntesis de proteínas, el entrenamiento oclusivo logra resultados similares usando bajas intensidades (20-30% 1RM) y restringiendo el flujo sanguíneo en la extremidad trabajada.
Esta técnica provoca una acumulación de metabolitos, incrementa la respuesta hormonal y activa vías celulares asociadas al crecimiento muscular, incluso en poblaciones que no pueden tolerar grandes cargas: desde atletas en descarga, hasta pacientes en rehabilitación o adultos mayores.
La ciencia respalda su eficacia para promover hipertrofia y adaptaciones neuromusculares en tan solo 3 semanas, ofreciendo una alternativa potente, segura y de bajo impacto articular.



