La rigidez muscular es una propiedad clave que permite a músculos y tendones almacenar y liberar energía de forma eficiente, mejorando el rendimiento y reduciendo el riesgo de lesiones. Un nivel óptimo de muscle stiffness, especialmente en el tobillo, favorece la aceleración, los cambios de dirección y los saltos explosivos, al tiempo que brinda estabilidad y protección articular. El entrenamiento pliométrico y el trabajo excéntrico han demostrado ser herramientas efectivas para potenciar esta capacidad, fortaleciendo la unión músculo-tendinosa y optimizando la transmisión de fuerza. Su aplicación planificada no solo mejora la eficiencia mecánica y la economía de movimiento, sino que también previene lesiones frecuentes como los esguinces de tobillo, siendo una estrategia valiosa para atletas y clubes.
