El rendimiento de un salto no depende solo de la curva fuerza-tiempo. Factores como la fisiología del atleta, la carga externa y el contexto ambiental influyen en cómo se expresa la fuerza en competencia. El verdadero desafío está en decidir cuándo reforzar cualidades dominantes y cuándo desarrollar nuevas capacidades, combinando datos científicos con el arte de interpretar y programar en función del juego real.
