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Recomendaciones para la recuperación de la función de los isquiotibiales después de una reconstrucción de ligamento cruzado anterior

Optimizar la función de los isquiotibiales tras una reconstrucción de ligamento cruzado anterior (RLCA) es clave para reducir el riesgo de nuevas lesiones, mejorar el rendimiento y prevenir alteraciones a largo plazo. Un plan de rehabilitación efectivo debe incluir entrenamiento de fuerza periodizado, ejercicios excéntricos, trabajo equilibrado de rodilla y cadera, y reentrenamiento neuromuscular funcional. Desde las fases tempranas hasta el retorno al deporte, la progresión debe pasar de cargas moderadas y control de movimiento a fuerza explosiva y tareas específicas, siempre bajo criterios claros de recuperación funcional.

Rehabilitación del LCA: Implicancias de las asimetrías

Tras una reconstrucción de LCA, las asimetrías en fuerza y potencia pueden persistir más de 9 meses, incluso en atletas profesionales. El análisis del CMJ muestra que la extremidad sana asume mayor carga e impulso, evidenciando estrategias compensatorias que aumentan el riesgo de re-lesión. Estos déficits, presentes en variables como impulso concéntrico y fuerza excéntrica, destacan la importancia de evaluar y abordar las asimetrías desde el inicio de la rehabilitación, integrando cargas progresivas, fortalecimiento excéntrico y control del aterrizaje. Usar referencias normativas permite guiar el proceso y definir con mayor precisión el retorno seguro al deporte.