Las lesiones de isquiotibiales representan más del 30% de las lesiones musculares en deportes de equipo, con alta recurrencia y un impacto significativo en el rendimiento. Factores como desequilibrios musculares, fatiga, calentamiento insuficiente o falta de fuerza específica aumentan el riesgo. El entrenamiento excéntrico, junto con una adecuada exposición a sprints de alta velocidad, fortalecimiento lumbo-pélvico y desarrollo de fuerza elástica, se posiciona como una estrategia clave para prevenir estos desgarros y mejorar la capacidad de acelerar, frenar y cambiar de dirección sin lesiones.
