Tres maneras en que Internet te está convirtiendo en un peor entrenador (y cómo evitarlo)

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¿Alguna vez te pusiste a pensar en que Internet puede empeorar tu desarrollo como profesional del entrenamiento?

En esta edición te voy a contar cuáles son los motivos por los que creo que Internet puede dificultar tu desempeño como entrenador o entrenadora y qué debés tener en cuenta para evitarlo.

¿No me creés? Prestá atención a lo que voy a contarte…

¿Cuántas veces viste un video de entrenamiento y pensaste: “¿Por qué no estoy usando ese ejercicio?”. O quizás viste el programa de otra persona y lo primero que se te vino a la mente fue: “¡Debería haber escrito mi programa de esa manera!”.O tal vez escuchaste a alguien más hablar y tu voz interior te dijo “¡Cómo puede ser que ni siquiera pensé en eso!”. ¿Te suena?

Ya sea que se trate de cuestionarte a vos mismo, de recopilar información o de simplemente no tener un filtro, Internet no siempre es tu mejor amiga cuando se trata de desarrollo profesional.

Mi idea no es venir a decirte que Internet y las redes sociales son malas para mejorar en el entrenamiento o en la rehabilitación, no lo creo. Pero sí, estoy seguro de que pueden obstaculizar tu crecimiento si no sabés usarlas adecuadamente.

Bill Hartman cada tanto usa la analogía de un joven superhéroe que aprende a aprovechar sus superpoderes. Creo que Internet también es algo así: tenés que descubrir cómo usarla de la manera correcta para maximizar su valor.

Ahora voy a mostrarte las tres formas en que Internet podría frenar tu desarrollo profesional y la solución para recuperar el control en tu proceso de pensamiento y entrenamiento.

¿Empezamos?

Los 3 errores más comunes en relación al consumo de Internet que pueden empeorar tu rendimiento como profesional del deporte

1. Asumir inmediatamente que los demás están en lo correcto y vos no

Si existe algo que puede ser complicado de comprender en Internet (sitio web, redes sociales, etc.) es cómo algunas personas, al hablar, destilan cantidades infinitas de confianza. ¿Por qué? Es difícil calificar cada declaración que hacés en un blog o en un video sin aclarar por completo el punto que estás tratando de hacer en el proceso.

Sin embargo, es importante que te des cuenta de que sólo porque alguien habla con confianza, tiene abdominales marcados, brazos tonificados o un millón de seguidores, no significa de ninguna manera que sepa de qué está hablando.

Dado que ahora trabajo casi exclusivamente en el sector del básquet, a diario me envían videos de atletas de alto nivel de la NBA que trabajan con “profesionales del fitness” pero que en realidad parecen estar más interesados ​​en obtener visualizaciones y likes que en obtener un efecto de entrenamiento real para sus clientes.

Pero, ¿cómo fortalecer tu filtro y aprender de las personas adecuadas?

SOLUCIÓN: Buscá expertos de confianza 

Una de las mejores cosas que podés hacer para desarrollar un filtro es acudir PRIMERO a entrenadores de confianza y respetados.

Si sos nuevo en el juego o simplemente buscás diversificarte, aquí te comparto una lista con algunos entrenadores de los que creo que podrías aprender mucho:

  • Bill Hartman,
  • Eric Cressey,
  • Joel Jamieson,
  • Lee Taft,
  • Joe Kenn,
  • Buddy Morris,
  • Derek Hansen,
  • Dr. Stuart McGill,
  • Chris Chase,
  • Ryan Horn,
  • Lachlan Wilmot,
  • Jeremy Frisch,
  • Darcy Norman,
  • Keir-Wenham-Flatt,
  • Robbie Bourke,
  • Dan John
  • Mladen Jovanovic,

Estoy seguro de que hay un montón más, pero estos son más que suficientes como para empezar 🙂

Y recordá que cuanto más veas lo que están haciendo los expertos en el mundo real, te resultará mucho más fácil desarrollar un filtro para diferenciar un entrenamiento real de un entrenamiento de porquería.

Acordate que al final del día, el objetivo más importante es conseguir un mejor entrenamiento para tu cliente o deportista.

Es probable que una sentadilla en copa regular no te proporcione 2.987 likes en las redes sociales, pero puedo asegurarte que probablemente ayudará a tus clientes a moverse y sentirse mejor, desarrollar algo de músculo y perder un poquito de grasa corporal en el camino.

2. Recibir demasiada información y analizar en exceso todo

Cuando entré por primera vez al mundo de la fuerza y el ​​acondicionamiento, había un pequeño puñado de sitios web “legítimos” para obtener información. Un ejemplo de esto eran: T-Nation, Elite Fitness, y tal vez uno o dos más que aparecieron en el camino.

En ese momento podía consumir toda la información de esos portales porque venía en una dosis razonable. Hoy en día, la cantidad de datos que circulan en Internet es inabarcable así que mejor olvidate. 

Existe una cantidad incalculable de sitios web y blogs para elegir, todo el mundo tiene un podcast, y ni hablar de las mangueras contra incendios que son transmisiones de redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Entonces, ¿cómo podríamos procesar toda esta información? Es tanta que resulta simplemente imposible.

SOLUCIÓN: Limitá tu consumo y aplicalo bien

Es gracioso, pero uno de los mayores problemas que veo hoy en día son los entrenadores jóvenes que pueden citar y hacer referencia hasta de su trasero, pero no necesariamente entienden cómo se aplica algo.

Joe Kenn y yo hemos tenido esta conversación en numerosas ocasiones.

Estás hablando con un nuevo entrenador o entrenadora que está tratando de impresionarte, le hacés una pregunta sobre fuerza, velocidad, potencia o lo que sea, y básicamente recita algo que dijo otro entrenador.

Cuando recién estás comenzando eso está totalmente bien ¡yo hice lo mismo! Pero el objetivo es captar información y luego aplicarla, no se trata de repetir.

Algunos consejos: 

  • Aprendé a comprender cuándo funciona el esfuerzo máximo y cuándo puede que no sea lo ideal.
  • Averiguá cómo prescribir ejecuciones de tempo, pero luego determiná para quién pueden no ser apropiadas.
  • Aprendé la teoría detrás de la periodización de triple bloque y luego descubrí quién la necesita realmente.

Importante: El objetivo no es captar ciegamente tanta información como sea posible ni convertirse en una enciclopedia humana andante sino asimilar menos información y aprender a utilizarla correctamente.

Te recomiendo comenzar con uno de los entrenadores que mencioné anteriormente que se encuentre en la misma área de trabajo que vos y sumergirte en su trabajo. No lo tomes al pie de la letra: probá, fijate cómo funciona y luego ajustalo y refinalo a tu propia situación específica.

3. No confiar en tus instintos, ojos y observaciones

Este es un problema que he visto durante años y siento que se agrava a medida que pasa el tiempo.

Cuando estaba regularmente a cargo de los pasantes en IFAST, era común que tuvieran un período en el medio de su pasantía en el que realmente empeoraban como entrenadores. ¿Cómo era posible?

Habían estado en el piso de la sala durante semanas, o meses; habían aprendido mucho sobre entrenamiento, coaching y, en última instancia, deberían haber tenido un mejor rendimiento. Sin embargo no, ¿qué les había pasado?

La respuesta era simple: pensaban y analizaban todo demasiado, en lugar de relajarse y entrenar.

Ahora también me doy cuenta de que “relajarse y entrenar” no siempre es fácil, especialmente cuando tu jefe, supervisor o coordinador de pasantías está en la sala al mismo tiempo. Pero ¿cómo abordamos esto?

SOLUCIÓN: “Si se ve bien, vuela bien”

Dan Pfaff (a quien probablemente debería tener en la lista anterior), es conocido por el dicho anterior: “Si se ve bien, vuela bien”.

Cuando muchos entrenadores jóvenes están comenzando, quieren saber el porqué detrás de todo.

¿Por qué ese cliente tiene ese arco duro en la espalda cuando se pone en cuclillas?¿Por qué giran sus caderas de esa manera cuando hacen splits, sentadillas o lanzan? ¿Por qué se les cae la cabeza cuando hacen lagartijas?

Querer saber el porqué está bien. De hecho, te suplico que pases el resto de su vida como entrenador tratando de averiguar los porqué.

Pero sólo porque no sabes el porqué, ¡no significa que no puedas arreglar o entrenar el movimiento en ese momento!

Sabés que el arco duro en la sentadilla les está lastimando la espalda, así que hacé que alcance un poco más y suelte las rodillas. Poné tus manos en sus caderas para acomodarlos en una sentadilla dividida o una estocada. Pediles que empujen la cabeza contra tu mano cuando estén haciendo flexiones.

Es posible que no sepas exactamente por qué está sucediendo algo, pero es tu trabajo como entrenador arreglar las cosas importantes, las cosas obvias, para ayudar a tus clientes y atletas a moverse mejor.

Después de todo, ¡es por eso que nos pagan mucho dinero!

En resumen, sabemos que tanto la Internet y como las redes sociales no son intrínsecamente malvadas, solo hay que saber usarlas con prudencia y sabiduría. De esa manera, podrás aprender mucho de ellas.

Asegurate de pasar tu tiempo sabiamente, aprendiendo de expertos confiables y aplicando realmente las cosas que aprendes en lugar de recitarlas para que suene inteligente.

Si aprendés a aprovechar el poder de la World Wide Web, tengo mucha fe en que serás un mejor entrenador o profesional de la rehabilitación en el futuro.

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